Ritchie Blackmore siempre ha preferido que su música hable por él. Sin embargo, los acontecimientos recientes han obligado al guitarrista a romper su silencio para aclarar el estado real de su salud y los motivos que lo alejaron de sus proyectos más conocidos. Tras la cancelación de su gira en 2025 debido a problemas físicos, el músico ha detallado la dura experiencia que vivió y cómo eso condiciona su futuro en los escenarios.
El impacto del vértigo en la vida diaria
Todo cambió una mañana durante una gira. Blackmore se despertó con una sensación de descontrol absoluto sobre su propio cuerpo. Lo que muchos confunden con un simple mareo resultó ser un cuadro de vértigo severo. Blackmore describe la experiencia como algo aterrador, incluso peor que los problemas cardíacos o la gota que ha padecido anteriormente. No podía mantenerse en pie ni pensar con claridad. En sus propias palabras, la sensación se asemejaba a sufrir un derrame cerebral, aunque con la diferencia de que aún podía hablar y entender lo que sucedía a su alrededor.
El proceso médico fue directo. En el hospital le aplicaron la maniobra de Epley, un movimiento específico de la cabeza diseñado para recolocar los cristales del oído interno que causan el desequilibrio. Además, tuvo que recurrir a antihistamínicos, medicamentos que suelen usarse para el mareo en los barcos. Blackmore compara esos días con estar atrapado en un bote de pesca en medio de un temporal violento. El miedo a caerse lo obligaba a aferrarse a cualquier mueble cercano. Aunque ha intentado recuperarse realizando ejercicios de cuello diarios, el incidente ha dejado una marca profunda en su forma de entender el trabajo en directo.
El rechazo a los viajes y la vuelta a las raíces
A sus 79 años, Blackmore ha admitido que su interés por las giras largas ha desaparecido. El problema no es tocar, sino el trayecto necesario para llegar al lugar. Ha desarrollado una especie de fobia a viajar lejos de la comodidad de su hogar en Long Island. Esta aversión tiene raíces antiguas. El músico recuerda que, cuando tenía nueve años y viajaba con su madre hacia Bristol, solía vomitar durante todo el trayecto. Esa sensibilidad infantil parece haber regresado con fuerza, afectando su equilibrio actual.
La solución que plantea es drástica pero funcional. Blackmore quiere seguir tocando, pero limitará sus actuaciones a un radio de unas 30 o 40 millas de su casa. No tiene intención de recorrer cientos de kilómetros para subirse a un escenario. Prefiere la estabilidad de su entorno cercano antes que arriesgarse a otra crisis de vértigo provocada por el estrés de los traslados constantes.
La frustración en Deep Purple y el nacimiento de Rainbow
Más allá de su salud, Blackmore ha echado la vista atrás para explicar por qué dejó Deep Purple. La banda se había convertido en una estructura burocrática insoportable para él. Describe al grupo de aquella época como un comité donde cada decisión requería cinco respuestas diferentes. Las reuniones para planificar giras se volvían absurdas; mientras él quería trabajar en enero, otros miembros rechazaban fechas porque tenían bodas o vacaciones programadas. Esa falta de compromiso con el proyecto musical terminó por agotarlo.
El punto de ruptura definitivo llegó con una canción: Black Sheep of the Family. Blackmore quería grabarla, pero otros integrantes se negaron porque no la habían escrito ellos y no recibirían derechos de autor. Fue entonces cuando decidió grabarla por su cuenta con Ronnie James Dio. La conexión fue inmediata. Trabajaron rápido, sin discusiones sobre vacaciones o créditos. No había comités. Esa agilidad fue lo que dio vida a Rainbow y lo que convenció a Blackmore de que su tiempo en Deep Purple había terminado.
Un archivo para el recuerdo
Para documentar esa transición, se ha publicado una nueva caja titulada The Temple of the King: 1975-1976. Este lanzamiento no es una simple recopilación; incluye nueve discos que exploran a fondo los dos primeros álbumes de la formación: Ritchie Blackmore’s Rainbow y Rising. Los seguidores pueden encontrar directos completos grabados en Núremberg, Colonia y Düsseldorf, además de rarezas que aportan contexto a una de las etapas más creativas del guitarrista. Blackmore se muestra reflexivo sobre este material, reconociendo que aquel cambio fue necesario para recuperar la libertad que las estructuras rígidas de su banda anterior le habían arrebatado.
Visto en: ultimateclassicrock.com

