Cada año, el Super Bowl no solo es el evento deportivo más visto en Estados Unidos, sino también el escenario publicitario más caro del mundo. Si bien el famoso espectáculo de medio tiempo (halftime show) genera interminables debates sobre quién debe actuar, especialmente entre los seguidores del rock clásico que se sienten marginados, hay una verdad innegable: el rock sigue siendo la banda sonora indiscutible de los anuncios.
Los fans se han quejado amargamente en los últimos años, viendo cómo estrellas del pop y del hip-hop acaparan el codiciado espacio del medio tiempo. La última vez que un acto de rock clásico se subió a ese escenario fue en 2010, con The Who. Con el Super Bowl de 2026 programado para jugarse en el estadio local de los San Francisco 49ers, crecía la esperanza de que leyendas de la Bahía como Journey o Metallica finalmente recibieran la llamada. Pero no fue así; el elegido fue la estrella puertorriqueña Bad Bunny.
La controversia del ‘halftime show’: ¿Dónde está el rock?
La frustración de la comunidad rockera es palpable. El halftime show se ha convertido en una plataforma dominada por artistas pop contemporáneos, priorizando el impacto viral sobre la tradición. Sin embargo, no hay que preocuparse demasiado por la falta de rock en el escenario principal, porque la música que mueve estadios, como “Crazy Train” de Ozzy Osbourne, “We Will Rock You” de Queen y “Seven Nation Army” de The White Stripes, inundan el ambiente a lo largo del juego.
Y lo que es más importante, la verdadera fiesta del rock se celebra durante las pausas comerciales. Las grandes marcas saben que para captar la atención de millones de espectadores, necesitan himnos atemporales que generen una conexión emocional instantánea. Este año, hemos presenciado al menos diez anuncios que confirmaron esta tendencia, demostrando que el rock clásico sigue siendo oro puro para la publicidad.
El escenario real: Diez himnos que dominaron los anuncios
La capacidad de las marcas para invertir sumas astronómicas en licencias demuestra el valor perdurable de estas grabaciones. Aquí están algunos de los clásicos que robaron la atención en la publicidad del Super Bowl:
- Lou Reed, “Take a Walk on the Wild Side” (Tabasco): La canción de 1972 fue el acompañamiento perfecto para un comercial de Tabasco que mostraba cócteles servidos sobre un volcán activo. Una invitación literal a caminar por el lado salvaje.
- Queen, “I Want to Break Free” (Pepsi): Pepsi utilizó este himno de liberación, con una divertida referencia al oso polar de Coca-Cola, para ilustrar a un personaje que necesita desesperadamente “romper” con la monotonía.
- Lynyrd Skynyrd, “Free Bird” (Budweiser): Una conmovedora historia de un pájaro bebé adoptado por un caballo Clydesdale de Budweiser. La canción acompaña el momento cumbre en que el ave aprende finalmente a volar.
- Survivor, “Eye of the Tiger” (Michelob Ultra): El eterno himno de entrenamiento se utiliza para motivar y transformar a un personaje que deja de ser el ‘chivo expiatorio’ del grupo de esquiadores.
- Blondie, “Call Me” (‘Supergirl’): El clásico de Blondie sirvió de telón de fondo para el avance de la película Supergirl, demostrando la versatilidad del new wave para impulsar narrativas de acción.
- Neil Diamond, “Sweet Caroline” (Hellmann’s Mayonnaise): Andy Samberg interpreta a un cómico “Meal Diamond”, molestando a los comensales con su propia versión del éxito de 1969, demostrando que la mayonesa puede salvar hasta el menú más aburrido.
- The Beatles, “All Together Now” (Starbucks): La inclusión de The Beatles, cuyas licencias son notoriamente caras, destaca el poder de marca de Starbucks. Una canción sobre la unidad y el disfrute compartido.
- Elvis Presley, “Suspicious Minds” (Uber Eats): La icónica voz del Rey acompañó a Matthew McConaughey en una divertida parodia de los comerciales de conspiración de fútbol americano.
- Rupert Holmes, ‘Escape (The Pina Colada Song)’ (Xfinity): Este éxito de 1979 se utilizó para sugerir que hasta un parque jurásico podría haberse salvado si hubieran tenido una mejor conexión Wi-Fi, añadiendo un toque irónico.
- Chris Isaak, “Baby Did a Bad Bad Thing” (Hummer): El evocador tema de 1995 musicalizó la aparición de dos Hummers eléctricos en una cancha de baloncesto, con una sensualidad que recuerda más a un comercial de perfume que a un vehículo.
La fórmula del éxito: Por qué el rock clásico vende
La elección consistente de estos himnos no es casual. Detrás de estas selecciones hay una estrategia de marketing muy calculada. Pagar millones por licenciar “Sweet Caroline” o un tema de The Beatles garantiza la resonancia con múltiples generaciones. Los espectadores que crecieron con esta música se sienten instantáneamente conectados por la nostalgia, mientras que el público más joven asocia la música con momentos de alta producción y grandes eventos.
Además, el rock clásico es sinónimo de energía y euforia, atributos que las marcas desean transferir a sus productos durante un evento tan cargado de adrenalina como el Super Bowl. La música de Queen o Lynyrd Skynyrd tiene un poder de arena-rock inigualable, elevando una pausa de treinta segundos a la categoría de mini-película. Así, mientras que el halftime show busca la relevancia inmediata, los anunciantes apuestan por la atemporalidad. El rock clásico puede haber cedido el escenario principal, pero su reinado en la publicidad del Super Bowl demuestra que, cuando se trata de vender, su rugido sigue siendo el más potente.
Visto en: ultimateclassicrock.com

