Buddy Guy cumple noventa años este verano y no tiene planes de quedarse en casa. Es una cifra que asusta a cualquiera, pero para él parece ser simplemente otro motivo para cargar la furgoneta y salir a la carretera. La gira de 2026 ya está sobre la mesa, con un calendario que arranca en julio y se extiende por varias ciudades de Norteamérica. No hay rastro de fatiga en sus planes. El músico ha decidido que la mejor forma de celebrar casi un siglo de vida es seguir haciendo lo que mejor sabe.
Este año ha empezado con buen pie para el músico. A principios de mes recogió su noveno Grammy gracias a Ain’t Done With the Blues, un título que a estas alturas suena más a declaración de principios que a otra cosa. El disco ha funcionado bien, conectando con el público que todavía valora el sonido directo y sin trucos de estudio. Además, cumplió con su ritual de enero en su propio club de Chicago, el Buddy Guy’s Legends, donde dio dieciséis conciertos seguidos. Mantener ese ritmo de trabajo a su edad es algo que pocos pueden reclamar.
El salto a Australia y los festivales de verano
Antes de centrarse en Estados Unidos y Canadá, Buddy Guy tiene una parada importante en Australia durante el mes de abril. No se limitará a salas pequeñas; encabezará el cartel del Byron Bay Bluesfest. Allí compartirá escenario con nombres como Split Enz, The Black Crowes o The Pogues. Es un cartel variado, pero Buddy Guy sigue siendo el centro de gravedad para quienes buscan la raíz de todo lo que suena hoy en día. Su presencia en estos festivales sirve para recordar de dónde viene la música que consumimos masivamente.
La gira veraniega oficial comienza el 15 de julio en Toronto. A partir de ahí, la ruta es intensa y exigente. Pasará por Buffalo, Chicago, Nashville y Los Ángeles. No son salas cualquiera. El Ryman Auditorium o el Hollywood Bowl exigen un nivel que pocos artistas de su edad pueden sostener. Buddy Guy parece ignorar el paso del tiempo o, al menos, lo gestiona con una disciplina que muchos jóvenes envidiarían. Cada parada en el camino es una oportunidad para ver a un artista que ha vivido la evolución de la música negra desde sus cimientos.
La realidad de seguir en la carretera a los noventa
En 2022 anunció una gira de despedida. Muchos pensaron que era el final definitivo, la última oportunidad de verlo con una Stratocaster en las manos. Sin embargo, los planes han cambiado de forma evidente. Buddy Guy ha explicado en varias entrevistas que mientras sus dedos respondan, seguirá tocando. Es una postura honesta. No quiere estar en un escenario por inercia o por nostalgia mal entendida. Él toca porque todavía siente la necesidad física de hacerlo.
En una charla reciente con NPR, fue muy claro al respecto. Admitió que a su edad a veces necesita ayuda para llegar hasta el escenario, pero una vez allí, la música manda. Si el público paga una entrada, Buddy Guy siente la obligación de dar un espectáculo a la altura de lo esperado. Si llega el día en que no pueda cumplir con esa parte del trato, dice que se quitará de en medio. Es una ética de trabajo que ya no se ve tanto en la industria actual, más preocupada por la imagen que por el oficio.
Un calendario apretado hasta septiembre
Las entradas salen a la venta a mediados de febrero. La lista de ciudades es larga y recorre buena parte de la geografía estadounidense. Después de Toronto y las fechas en el noreste, bajará hacia el sur para tocar en San Antonio, Austin y Dallas a finales de agosto. Esos conciertos en Texas suelen tener una energía distinta, quizá por la conexión histórica de ese estado con el género que Buddy Guy representa. La humedad y el calor del sur no parecen ser un impedimento para que el músico siga cumpliendo con su agenda.
El tramo final de la gira lo llevará a California y Nuevo México, cerrando en Tulsa el 18 de septiembre. Su cumpleaños es el 30 de julio, justo en mitad de la gira. Probablemente lo celebre en algún hotel o en un camerino de Atlantic City o Ranson, haciendo lo que ha hecho durante las últimas siete décadas. No hay artificios en su propuesta actual. Ain’t Done With the Blues demuestra que todavía tiene cosas que decir en el estudio, y estas treinta fechas nuevas confirman que el directo sigue siendo su hábitat natural. Buddy Guy no busca el aplauso fácil por su edad, sino por la calidad de lo que sale de sus amplificadores. El blues siempre ha tratado sobre la resistencia, y Buddy Guy es la prueba de que se puede envejecer sin perder la fuerza.
Visto en: ultimateclassicrock.com

