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La leyenda Lita Ford: Runaways, rock y romper muñecas

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Lita Ford no es solo una pionera del rock duro; es una fuerza de la naturaleza que tuvo que abrirse camino a patadas, literalmente. Desde sus inicios como la ‘chica mala’ con The Runaways hasta su exitosa carrera en solitario en el glam metal de los 80, Ford ha demostrado una tenacidad inigualable, incluso si eso significaba usar sus zapatos de plataforma como arma. Su historia no es solo sobre riffs potentes, sino sobre la lucha por la credibilidad en un mundo dominado por hombres.

Durante los años 80, la industria musical tardó en aceptar a una mujer que pudiera ejecutar solos de alta velocidad. Ford recuerda esta incredulidad constante.

“Back in the early 1980s, there were no other girls out there that could play like I could play,” dice Ford. “And I had to prove it was me playing those songs, because nobody could accept it.”

Hoy en día, su legado es innegable. Músicas de la nueva generación, como Lzzy Hale de Halestorm, la citan como una influencia crucial, una figura que, en sus palabras, “pateó la puerta” para todas las mujeres que vinieron después.

La patada que rompió la muñeca de un heckler

Para ganarse ese respeto, Ford a veces tuvo que recurrir a métodos poco convencionales. Una de las anécdotas más famosas que demuestran su carácter indomable ocurrió alrededor de 1981, en la época en que iniciaba su carrera en solitario. Un espectador en primera fila decidió que sería divertido rociarla con cerveza.

Ford relata el momento: “Recuerdo una vez, alrededor del 81, había un tipo en primera fila en un concierto. Estaba pegado al escenario, y tenía una lata de cerveza sin abrir. Mientras yo tocaba, él agitó esa cerveza. Yo lo estaba viendo hacerlo, pero él no sabía que podía verlo. Actuaba como si no lo viera.”

Ella esperó el momento justo: “Sabía que me iba a rociar con su cerveza, así que esperé a que levantara la lata, y justo cuando estaba a punto de abrir la pequeña pestaña, caminé y le di una patada en la muñeca tan fuerte como pude. Sé que le rompí la muñeca, ¡porque solía usar estos enormes y pesados zapatos de plataforma en el escenario!”

Esta actitud directa y sin remordimientos la ha definido. Como ella misma bromea: “If someone spits at me, I spit back” (Si alguien me escupe, yo escupo de vuelta).

De black sabbath a la gibson sg

El camino de Ford hacia el heavy metal comenzó mucho antes de The Runaways. Nacida en Inglaterra y criada en Long Beach, California, desarrolló un gusto temprano por el sonido más pesado. Cuando pidió una guitarra a su madre, recibió un modelo acústico de Sears. Aunque Ford intentó tocar riffs de Black Sabbath y Deep Purple, rápidamente se dio cuenta de que le faltaba la potencia necesaria.

La revelación llegó en 1971, cuando su primo la llevó a un concierto de Black Sabbath en el Long Beach Arena. Ver a Tony Iommi en acción cambió su vida.

“I saw Tony Iommi, and I had to have a Gibson SG,” confiesa. “I just loved the darkness and the low end of the sound.”

Decidida a conseguir el sonido que anhelaba, Ford consiguió un trabajo en el hospital donde trabajaba su madre, ahorró 375 dólares y compró su primera SG de color chocolate. Este instrumento fue crucial, ya que es la que utilizó durante la grabación del clásico álbum debut de The Runaways en 1976.

The runaways: punk vs. metal

A pesar del éxito y la notoriedad que The Runaways le brindaron, Ford sentía que su talento en la ejecución de solos y riffs complejos estaba siendo limitado por el enfoque punk explícito de la banda, que favorecía un rock and roll más crudo y directo, ejemplificado por canciones como “Cherry Bomb”.

“I would go home and learn stuff like ‘Stairway to Heaven’ — all the riffs, all the solos,” recuerda. “But when I got into rehearsal, we would end up doing, you know, ‘Cherry Bomb.’ It was always that chunky, straight-ahead thing.”

Cuando la banda se disolvió en 1979, Ford finalmente pudo desatar su verdadero potencial como solista, transformando su imagen y su sonido para encajar en la escena del hair metal de Los Ángeles, una transición que le permitió abrazar los complejos solos que había estado practicando en secreto.

El ascenso a la era platino con ozzy osbourne

En su carrera en solitario, Ford se asoció con las agresivas y estéticamente llamativas B.C. Rich Mockingbird y se consolidó como una virtuosa del shredding. Su tercer álbum en solitario, Lita (1988), la lanzó al estrellato masivo, logrando la certificación de Platino. Este álbum no solo contenía el exitoso himno rockero “Kiss Me Deadly”, sino también la balada épica “Close My Eyes Forever”, un dúo inolvidable con Ozzy Osbourne. La química entre ambos era evidente, catapultando la canción a las listas de éxitos mundiales y cementando la posición de Ford en el panteón del hard rock.

A principios de los 90, con la llegada del grunge, Ford decidió retirarse de la escena en lugar de diluir su sonido para encajar en las nuevas tendencias. “La escena musical estaba cambiando,” dice. “El grunge estaba de moda, y yo estaba cansada. Así que dije: ‘Es un buen momento para desaparecer.’ ¿Qué más iba a hacer? ¿Convertirme en una estrella country?”

El regreso y el fuego eterno

Ford se tomó 15 años de descanso, incluso viviendo un tiempo en una isla desierta. Su regreso no fue fácil; tuvo que reentrenarse y volver a acostumbrarse a la vida escénica.

“It wasn’t like riding a bike. I had to relearn how to do it. I hadn’t been playing all those years I was away,” explica. Incluso tuvo que acostumbrarse de nuevo a la moda del rock: “Then all of a sudden it was, ‘My God, I’ve got on high heels and leather pants!’”

Desde su regreso, Lita Ford ha permanecido fiel a sus raíces. Su música sigue siendo heavy metal puro, demostrando que si el rock está en la sangre, nunca se desvanece. Su historia es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos y la necesidad de demostrar su valía, Ford se ha mantenido firme y fiera, una verdadera leyenda del rock and roll. Ella no solo toca metal, sino que lo vive, una lección que aprendió desde el día en que su Gibson SG resonó con la oscuridad de Tony Iommi.

Visto en: www.guitarplayer.com

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