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Mustaine casi rechaza a Marty Friedman por su cabello

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Las primeras impresiones lo son todo, especialmente cuando estás formando una banda que aspira a ser una de las «Cuatro Grandes» del thrash metal. En 1989, Dave Mustaine, el líder indiscutible de Megadeth, estaba buscando a un shredder de primera línea para reemplazar a Jeff Young. El candidato era Marty Friedman, un nombre que ya sonaba fuerte en los círculos de virtuosos tras su trabajo en Cacophony y su aclamado álbum solista, Dragon’s Kiss.

A pesar de su evidente talento técnico, Mustaine ha confesado recientemente en una entrevista con Guitar World que estuvo a punto de descartar a Friedman. ¿El motivo? Algo tan trivial como su apariencia y su equipo. A veces, la historia del rock pende de un hilo bicolor.

La estética metalera y las reservas de mustaine

El contexto era complicado. Megadeth venía de una serie de cambios de formación y audiciones extrañas. Mustaine buscaba no solo habilidad, sino también una imagen que encajara con el espíritu oscuro y desafiante de Megadeth. Cuando se topó con el disco de Friedman, Dragon’s Kiss, el talento era innegable, pero la presentación física de Marty le generó serias dudas.

Dave Mustaine recordó que el principal obstáculo fue el pelo de Friedman: “Tenía dos colores diferentes en su cabello. El pelo era negro desde las raíces hasta la línea de la oreja, y luego era rojo hasta las axilas.» Esta descripción, combinada con una chaqueta de cuero y una actitud quizás demasiado «misteriosa», hizo que Mustaine se resistiera inicialmente, pensando: «No puedo hacer esto».

Además de la estética capilar, el equipo de Friedman tampoco ayudó. El virtuoso llegó a la audición con una Carvin V220 roja, una marca que no era sinónimo del sonido pesado y agresivo que Megadeth estaba cultivando en el metal de la época. En palabras de Mustaine: «¿Una Carvin? ¡¿Quién tocaba una Carvin?!» Este detalle, sumado a que Friedman solo trajo una unidad de rack ADA en lugar de un amplificador de pila completo, resultó ser una «bandera roja» para el perfeccionista Mustaine, quien tuvo que conseguir un amplificador para que el guitarrista pudiera probar adecuadamente.

De la duda a la certeza: la audición que lo cambió todo

A pesar de sus reservas estéticas y de equipo, Mustaine cedió. Había una razón por la que Friedman estaba siendo considerado: era, sin duda, uno de los guitarristas más innovadores de su generación, famoso por fusionar escalas exóticas con la velocidad del shred, algo que se consideraba el «estado del arte» en aquel momento. Marty Friedman tenía ese talento místico que Mustaine estaba buscando, incluso si no venía empaquetado como él esperaba.

El momento decisivo llegó cuando Mustaine le pidió que tocara «Wake Up Dead», un clásico de Peace Sells… But Who’s Buying? (1986). Tras haber pasado por una frustrante fila de candidatos, Mustaine quedó absolutamente boquiabierto cuando Friedman atacó el solo. Mustaine lo relata con emoción: «Habíamos pasado por guitarrista tras guitarrista, y llegamos a la parte del solo en Wake Up Dead, ¡y él lo bordó! Pensé: ‘Oh, Dios mío…’ Apagué mi inalámbrico, salí y llamé a mi manager y dije: ‘Creo que lo tenemos’.»

Esa audición no solo aseguró un puesto para Friedman, sino que marcó el comienzo de la que muchos consideran la edad de oro de Megadeth, una era en la que la precisión técnica se casó perfectamente con la agresividad del thrash.

La edad de oro y la trascendencia musical

Con Marty Friedman y el baterista Nick Menza uniéndose a Mustaine y David Ellefson, la formación de Megadeth se estabilizó para crear dos de los álbumes más influyentes del género. El primero fue Rust In Peace (1990). Este disco no solo es un referente del thrash, sino que presenta una complejidad técnica sin precedentes en la discografía de la banda. Los solos de Friedman en temas como «Hangar 18» o «Holy Wars… The Punishment Due» demostraron que su habilidad trascendía cualquier preocupación sobre su peinado o su Carvin.

Su estilo único, lleno de vibrato expresivo, un manejo melódico atípico y un uso magistral de escalas exóticas (como la frigia y la armónica menor), añadió una sofisticación melódica esencial al sonido de Megadeth, catapultando al cuarteto a la cima. Le siguió Countdown To Extinction (1992), un álbum que llevó a Megadeth al éxito comercial masivo, suavizando ligeramente el sonido thrash sin perder la agresividad. Friedman fue fundamental en esta transición, aportando solos memorables en hits como «Symphony of Destruction» y «Sweating Bullets», cimentando su reputación como el mejor solista que la banda había tenido.

Un final abrupto y una reunión emotiva

La relación entre Friedman y Mustaine terminó de manera controversial después del álbum Risk (1999), un disco que experimentó con sonidos más accesibles y generó fricción interna. La gota que colmó el vaso fue la decisión de la dirección y de Mustaine de rehacer el solo de Friedman en la canción «Breadline» sin su consentimiento. Tras enterarse al escuchar la mezcla final del álbum, Friedman, ya desilusionado con la dirección musical, decidió dejar el grupo. Se mudó a Japón, donde continuó su exitosa y ecléctica carrera solista, explorando la música pop y otras fusiones culturales.

A pesar de la amarga separación, el tiempo curó las heridas. En 2023, la reconciliación se hizo pública y emotiva: Megadeth invitó a Friedman a unirse a ellos en el escenario del Budokan, en Tokio. Friedman, para deleite de los fans, tocó clásicos de su era como «Countdown To Extinction», «Tornado Of Souls» y «Symphony Of Destruction», demostrando que la química musical permanecía intacta.

Mustaine, reflexionando sobre su excompañero, lo describe hoy como un músico excepcional: “Marty es un enigma y un ser humano muy singular. Creo que se lo puedes preguntar a cualquiera de las personas que han tocado con él… es increíblemente talentoso, pero muy misterioso.» Aunque los fans pueden debatir si Friedman es el mejor guitarrista líder en la historia de Megadeth, su impacto en la banda es innegable, y esta anécdota nos recuerda que, incluso en el mundo del metal, a veces la genialidad se esconde tras un peinado cuestionable.

Visto en: www.musicradar.com

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