Angus Young, el incombustible motor de AC/DC, lleva más de 50 años como un verdadero embajador del rock ‘n’ roll. No es solo un género musical para la banda australiana; es una filosofía de vida que han plasmado incansablemente en cada álbum. De hecho, su discografía está salpicada de himnos que definen este estilo con una crudeza incomparable.
Desde sus primeros lanzamientos internacionales, como High Voltage, encontramos temas frontales como It’s A Long Way To the Top (If You Wanna Rock ’N’ Roll) y Rock ’N’ Roll Singer. Álbumes fundamentales como Powerage arrancan con Rock ’N’ Roll Damnation, y el colosal Back In Black (uno de los discos más vendidos de la historia) cierra con una declaración de principios: Rock And Roll Ain’t Noise Pollution. Incluso en producciones posteriores, como Black Ice (2008), siguen manteniendo la llama con temas como Rock ’N’ Roll Train.
Si alguien conoce la médula de este estilo, es Angus Young. Pero, ¿quién o qué encarna la quintaesencia del rock ‘n’ roll para él?
La definición pura de rock ‘n’ roll
En una entrevista concedida a la revista Kerrang! en 1992, Young fue preguntado por la máxima representación del género. Su respuesta no miró a contemporáneos ni a gigantes del hard rock, sino a la fuente original: Chuck Berry.
El sonido de la guitarra de Chuck Berry. Lo tiene todo en uno. Es blues, es rock ‘n’ roll, y tiene ese toque duro. Para mí, eso es puro rock ‘n’ roll. No es limpio, ¡es desagradable!
Esta admiración es profundamente genuina. AC/DC no solo absorbió la energía del rock clásico, sino que le rindió homenaje explícito. En su álbum australiano T.N.T. (1975), la banda incluyó una electrizante versión de School Days, el clásico de Chuck Berry de 1957. El legado de Berry en la música de AC/DC es innegable, especialmente en la forma en que Angus utiliza los riffs y los solos concisos y melódicos, siempre con esa pátina de suciedad y urgencia que definió el sonido original del rock.
Los desafíos de un joven virtuoso
Durante la misma entrevista, Angus Young compartió un recuerdo sobre las dificultades que enfrentó en sus inicios. Resulta curioso escuchar a una leyenda con un dominio absoluto del diapasón hablar de desafíos técnicos, pero para el joven Angus, estos eran muy físicos.
Cuando era niño, nunca fui de raquetas de tenis. Estaba más interesado en rodear el mástil de la guitarra con mis dedos, porque cuando era pequeño —soy pequeño ahora, pero era ‘pequeño’ de verdad—, rodear el mástil era un gran problema. Esa fue la parte más difícil.
El desafío de tener manos pequeñas y enfrentarse a instrumentos diseñados para adultos es un obstáculo común para muchos músicos principiantes. Sin embargo, este inconveniente físico no impidió que Angus desarrollara una de las técnicas más reconocibles y energéticas del rock, una que se basa tanto en la técnica del rhythm and blues como en la presencia escénica desenfrenada.
El amor por el blues con humor
Aunque AC/DC es sinónimo de hard rock, la raíz de su sonido siempre ha sido el blues. Young expresó su profundo aprecio por este género, pero hizo una distinción importante: él prefiere el lado «feliz» del blues, aquel que, incluso en la tragedia, encuentra un resquicio para el humor.
Es la emoción en esos viejos discos de blues. Nunca me ha gustado el material de depresión. Siempre me ha gustado el tipo de blues feliz, como Muddy Waters. Aunque pudiera estar cantando sobre su mujer que se fugó con un conductor de autobús de diecinueve años de Florida, habría un elemento de humor en ello, y eso es lo que siempre me ha encantado.
Angus admira la gramática poética y callejera del blues, citando ejemplos de Muddy Waters, donde la lengua vernácula le da una autenticidad cruda a la letra. Este enfoque también se refleja en AC/DC, cuyas letras a menudo tratan temas serios (o sexuales) con un tono de humor y descaro característico.
A lo largo de su carrera, AC/DC ha grabado varias canciones con claras influencias de blues, incluyendo Ride On, Crabsody In Blue y Boogie Man. Pero la más famosa es, sin duda, The Jack.
La escandalosa verdad detrás de «The jack»
La canción The Jack (lanzada en 1975) es un clásico del blues rock de la banda, famosa por su ritmo lento y pesado, y por ser interpretada en vivo con un striptease de Angus. Pero la historia de su creación, según Young, es tan «desagradable» como el sonido que admira en Chuck Berry.
Angus relató una anécdota que involucró al icónico vocalista Bon Scott y al baterista Phil Rudd. La canción no habla de un juego de cartas, sino de una enfermedad de transmisión sexual (ETS), a la que en el argot australiano se referían como «The Jack» (un as en el juego que siempre gana).
Esa canción fue escrita sobre una noche en la que una mujer estuvo saltando de cama en cama. Primero fue con Phil y durante la noche se metió en la cama de Bon. A la noche siguiente, esta chica había ido al médico y le entregó una factura a Phil. El médico había diagnosticado una enfermedad social. Phil dijo: ‘¡Qué descaro! No tengo ninguna jodida enfermedad’.
La historia culminó en un concierto donde Bon Scott, con su humor infame, dedicó una canción a la mujer, informándole que había entregado la factura al tipo equivocado. Scott tenía una predilección por reescribir canciones populares con letras obscenas, y así fue como The Jack nació, transformada de una broma interna sobre una dosis de gonorrea (en referencia a la canción Maria de West Side Story) a un himno atemporal del hard rock. Es un testimonio de cómo, incluso en las anécdotas más escabrosas, AC/DC encontró la fórmula para inyectar ese sonido “nasty” y esa inyección de humor irreverente en su eterno rock ‘n’ roll.
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