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La batalla legal por los derechos de the police

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La icónica banda The Police podrá haberse disuelto hace décadas, pero los conflictos internos y las batallas financieras persisten. El núcleo de la disputa actual gira en torno a millones de dólares y a cómo deben interpretarse los viejos contratos de derechos de autor en la era del streaming. Stewart Copeland y Andy Summers, excompañeros de banda de Sting, lo han demandado por regalías impagas, un reclamo que pone en evidencia la compleja transición de la industria musical del formato físico al digital.

La BBC reportó que, desde que Copeland y Summers presentaron su demanda a finales del año pasado, Sting ya ha desembolsado más de 800.000 dólares en concepto de regalías. Sin embargo, para sus excompañeros, esta suma está lejos de ser suficiente. El monto total reclamado oscila entre los 2 millones y los 10,75 millones de dólares por clásicos imperecederos como «Roxanne», «Every Little Thing She Does Is Magic» y, especialmente, el megahit mundial «Every Breath You Take», una canción que, según se informa, genera a Sting unos 740.000 dólares al año únicamente por esta pista.

El origen del conflicto contractual

La raíz del litigio se remonta a los primeros días de The Police. Inicialmente, la banda acordó repartir el 15% de las regalías como una tarifa de «arreglista». Este pacto se formalizó en 1981 y fue revisado en 1997. El argumento central de Copeland y Summers ahora es que estos acuerdos preexistentes deben ser reinterpretados para cubrir la «explotación digital» del catálogo de la banda, una explotación que ha reemplazado casi por completo la venta tradicional de discos físicos.

La clave del desacuerdo reside en la clasificación legal del streaming. Los abogados de Sting se aferran a un acuerdo posterior de 2016, que supuestamente solo otorga regalías derivadas de la «fabricación de discos». Para Sting, una canción escuchada en Spotify o Apple Music se considera una «ejecución pública», no una venta o una «fabricación» de un disco, y por lo tanto, no estaría sujeta a la cláusula de regalías por arreglos.

Esta distinción es crucial en la legislación de derechos de autor. Las regalías mecánicas (provenientes de la venta de un soporte físico como un CD o vinilo) son diferentes a las regalías de ejecución pública (pagadas cuando una canción es transmitida por radio, televisión o servicios de streaming). Sin embargo, el streaming ha creado una zona gris, ya que a menudo se considera una mezcla de ambos tipos de licencia, lo que complica enormemente la validez de los contratos redactados en la época pre-digital.

El impacto de la venta millonaria de sting

Este litigio no es una casualidad. Se produce tras el masivo acuerdo que Sting cerró en 2022 con Universal Music Group, donde vendió los derechos de publicación de su vasto catálogo, incluyendo su material en solitario y las canciones que escribió con The Police. Se especuló que esta transacción multimillonaria alcanzó la impresionante cifra de 200 millones de dólares. Es lógico que, al ver cómo su excompañero monetizaba el valor completo del catálogo, Summers y Copeland sintieran que la porción de sus derechos era inadecuada según las nuevas realidades del mercado.

El resentimiento no es nuevo en el seno de The Police. La banda era conocida por sus dinámicas internas tensas, especialmente entre Sting (el principal compositor) y los otros miembros. El baterista Stewart Copeland y el guitarrista Andy Summers a menudo se sintieron eclipsados o subvalorados en términos creativos y financieros, a pesar de sus contribuciones esenciales al sonido distintivo de la banda.

Como señaló Summers en varias entrevistas a lo largo de los años, trabajar con Sting podía ser gratificante, pero la estructura de la banda era inherentemente desigual. Este nuevo capítulo legal parece ser la culminación de viejas heridas financieras. El hecho de que la demanda se centre en las tarifas de «arreglista» sugiere que buscan compensación por su contribución musical, independientemente de quién fuera el compositor principal de la letra y la melodía.

Implicaciones en la era digital

La audiencia preliminar tuvo lugar en el Tribunal Superior de Londres. Aunque se espera que la fase de audiencia concluya pronto, la batalla legal se dirige inevitablemente a un juicio completo. El resultado de este caso tendrá implicaciones significativas para otros artistas de la era del rock clásico cuyos contratos se negociaron mucho antes de que el streaming se convirtiera en el principal motor de ingresos de la música.

Si Summers y Copeland logran que la corte reinterprete los contratos antiguos para incluir los ingresos por streaming bajo la categoría de regalías mecánicas o de arreglista, esto podría abrir una caja de Pandora legal, incentivando a otros músicos de bandas históricas a reclamar su parte de las gigantescas ventas de catálogos que han tenido lugar en la última década. El caso de The Police es un reflejo de cómo el derecho de autor, en la música, lucha por ponerse al día con la velocidad de la tecnología digital.

Visto en: ultimateclassicrock.com

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