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Marcus King revela por qué casi nunca toca la guitarra en casa

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Marcus King, el aclamado maestro del blues contemporáneo, nos ha acostumbrado a verle empuñando su Gibson ES-335 o alguna Telecaster vintage, deslumbrando con un vibrato potente y un tono que parece sacado de la época dorada del género. Con tan solo 29 años, su destreza técnica sugiere una vida de práctica incesante. Sin embargo, en una reveladora entrevista para Guitar World, King desmiente este mito y comparte una filosofía de práctica sorprendentemente anti-intuitiva: en casa, prefiere tocar casi cualquier cosa menos su instrumento principal.

Esta confesión choca frontalmente con la idea tradicional de que la maestría requiere dedicación exclusiva. King explica que, para mantener viva la chispa creativa y evitar el agotamiento, se dedica a otros instrumentos, demostrando que para él, la habilidad ya está profundamente anclada.

«Cuando estoy en casa, no me gusta tocar la guitarra,» confiesa King. «Toco mucho el piano, que uso para componer. O me siento y toco mi pedal steel, o mi violín, banjo, ukelele – cualquier cosa menos la guitarra. Si llego a tocar una guitarra, es una sin trastes y de cuerdas de tripa.»

Para King, la guitarra ya no es un desafío que requiera mantenimiento constante, sino una extensión de sí mismo. La habilidad está tan arraigada que el descanso creativo solo potencia su regreso al instrumento principal.

«La guitarra es algo con lo que estoy muy familiarizado. Es como andar en bicicleta o hablar el idioma inglés. Si me mudo al extranjero y solo hablo español durante seis meses, no es que se me olvide cómo hablar inglés. La guitarra está muy arraigada en mí.»

La influencia de victor wooten: sé músico, no solo instrumentista

La idea de priorizar el crecimiento musical sobre la habilidad técnica de un solo instrumento no es casualidad. King atribuye esta perspectiva a la obra fundamental del virtuoso del bajo Victor Wooten, The Music Lesson: A Spiritual Search for Growth Through Music (2008). Este libro, más que un manual técnico, es un tratado filosófico sobre la aproximación a la música y la importancia de ver el arte como un lenguaje completo.

Victor Wooten ha abogado históricamente por que los instrumentistas se vean a sí mismos como músicos integrales que utilizan un instrumento como medio de expresión, en lugar de definirse únicamente por la herramienta que utilizan. King tomó esta lección muy en serio, comprendiendo que la música se beneficia de la amplitud de su práctica.

«Leí el libro de Victor Wooten [The Music Lesson] y él insistía en la importancia de ser músico, no un bajista, y siempre he estado influenciado por esa idea.»

El poder del descanso creativo y el multiinstrumentalismo

La estrategia de King es un excelente ejemplo de «entrenamiento cruzado» musical. Tocar instrumentos con diferentes arquitecturas, afinaciones y requerimientos técnicos (como el piano o el banjo) obliga al cerebro a establecer nuevas conexiones neuronales. Esta diversidad previene la fatiga mental y las trampas del hábito. Cuando King regresa a su instrumento principal, su cerebro ya ha procesado nuevos patrones rítmicos y armónicos a través de otras herramientas, lo que resulta en una frescura renovada en su estilo de blues característico.

Además, el simple acto de alejarse y descansar es crucial para la neuroplasticidad y la consolidación de la memoria procedural. Muchos estudios en psicología del deporte y del arte confirman que la maestría no se logra únicamente durante las horas de práctica, sino también en los momentos de inactividad, cuando el cerebro procesa y archiva la información compleja, un fenómeno conocido como consolidación de la memoria.

Esta pausa no significa inactividad musical, sino un cambio de enfoque. La composición al piano, por ejemplo, facilita una perspectiva armónica más amplia que la que a menudo impone la digitación lineal en un mástil. El pedal steel le permite explorar texturas tonales que informan su trabajo con el slide en la guitarra, y el ukelele o el banjo aportan elementos rítmicos folclóricos únicos. Cada instrumento que King toca contribuye indirectamente a fortalecer su voz principal.

Composición y expresión: la voz de marcus king

King ve su regreso a la guitarra como un acto casi sagrado, un momento de conexión pura para comunicar ideas que han estado gestándose mientras tocaba otros instrumentos. El músico enfatiza que, más allá de la técnica, la música es ante todo expresión profunda.

«Es una experiencia sagrada poder sentarse con una guitarra y decir exactamente lo que tengo en mente.»

Esta mentalidad le ha permitido mantener una prolífica carrera creativa. Su más reciente producción, Darling Blue, lanzada el año pasado, es testimonio de su crecimiento como compositor y músico integral, no solo como un guitarrista de blues excepcional. El álbum, que incluye el sencillo «Honky Tonk Hell», muestra una madurez lírica y armónica que solo podría venir de un artista que se permite explorar la música más allá de su herramienta principal.

En un mundo donde la presión por la práctica constante puede llevar al agotamiento (o burnout), la aproximación de Marcus King ofrece una valiosa lección: la verdadera maestría reside en la amplitud del conocimiento musical y en saber cuándo dar un paso atrás. Ser un músico completo siempre será más enriquecedor que ser un experto en una sola herramienta.

Visto en: www.guitar.com

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